Regalos...
¿Qué mayor fortuna, qué mayor bendición podría sucederme que la oportunidad de comenzar una relación sana, amorosa y compatible después de tanto divagar en sentires incomprensibles e incompatibles?
Hoy la vida me regala la semilla, la tierra, el agua y el aire necesarios para empezar de nuevo, como no lo había hecho antes. Y yo en ellos me renuevo y me reinvento, aplico lo aprendido y renazco en temprana primavera. A veces los viejos amigos son las grandes sorpresas, aquellos amores adormecidos que van creciendo del respeto y la confianza, de compartir sinceramente procesos y momentos.
Las cosas llegan cuando uno se encuentra listo y cuando los ciclos terminan de cerrarse para abrir paso a los nuevos.
Si seco un llanto
Un día junto al mar
La más triste canción
Oyó llorar a un alma en su dolor.
Ya por el alma fue
Vibrando la tonada
Conmovida y gentil, maravillada.
-¿Qué pena lloras tú,
-Le dijo la canción
-Que me has trocado en gracia el corazón?
-¿De qué me sirve a mí
-Le respondió un sollozo
-La virtud si no tengo un canto hermoso?
Sospecho que hoy empiezo a ser canción
Y tengo la impresión
De que seré tu Sol
Si logro ser tu canto.
Sospecho que hoy empiezo a ser canción
Si seco un llanto,
Si seco un llanto.
Un día junto al mar
Un alma oyó su voz
Y una tonada hallaba su razón.
Fue el día en que ocurrió
La verdad hechizada:
La melodía y el alma enamoradas.
Desde entonces las dos
Vivieron más despacio
A pesar de su tiempo y de su espacio.
Sospecho que hoy empiezo a ser canción
Y tengo la impresión
De que seré tu Sol
Si logro ser tu canto.
Sospecho que hoy empiezo a ser canción
Si seco un llanto,
Si seco un llanto.
Silvio Rodríguez